Marco teórico

Gerhard Steingress expone su idea sobre la fusión, «Se ha establecido el término de «hibridación» para señalar este tipo de proceso estrechamente vinculado con el papel de las músicas populares de corte étnico y sus derivaciones a partir de la fusión con otros tipos de composiciones o tradiciones musicales.»[1].  La fusión es una palabra clave en este proyecto ya que habla sobre la convergencia de dos estilos diferentes en todo aspecto.

Despojados de las estructuras que los constriñen a una única función y melodía, los instrumentos, en la fusión musical, van palpando sus posibilidades artísticas en una suerte de viaje por las ondas del sonido y de la música. Los violines se introducen en el pop, los bajos aprenden a tocar flamenco, las guitarras eléctricas leen pentagramas clásicos. Y así, con la falta de prejuicios por bandera, la música nos regala matices que siempre habían estado ahí, pero que nunca habíamos descubierto. La fusión es necesario para la cohesión social, material o musical. Los patrones musicales que han ido evolucionando están ligados a la forma en que los seres humanos aprendemos, procesamos la memoria y experimentamos la cognición.

La mayoría de ritmos actuales que existen es por causa de fusionar, de esta manera las canciones que escuchamos hoy en día es el resultado de una evolucionando progresiva ya sea por causas sociales, políticas o culturales. La cultura andina fue la primera en ocupar el espacio geográfico de Latinoamérica, por ello se busca realzar este ritmo. Además, lo tropical es algo que se tiene muy marcado en los países latinoamericanos, por ello decidimos fusionar estos dos ritmos, tropicales y andinos, utilizando instrumentos específicos de cada cultura para conservar su esencia.

La palabra “antitkuna” significa “cordillera de los andes”, que es de donde salen todos los ritmos andinos. La palabra “Taki kapchiy” significa “música”, esta última palabra es fundamental por el hecho que el proyecto está basado en la unión de ritmos de dos culturas y darlas a conocer al público. Por el mismo hecho esta la palabra “latina” en el título, es la armonía que se puede obtener al agregar y aumentar en los dos ritmos, fusionados en un título. De esta manera cualquier una persona pueda entender de qué se va a tratar el proyecto con tal solo ver el título.

            Según Eva García «Los géneros rígidos hace tiempo que dejaron paso a la fusión musical»[2], es decir, la música tradicional ya fue parte de un hecho histórico que debería de ser considerado parte del patrimonio cultural de un país. El ser humano evoluciona cada día y la música también debe mantenerse en un cambio constante, abrirse a nuevas fusiones, crear géneros nuevos, donde dejemos a un lado la simple acción de escuchar la obra o la canción, si no que logremos sentir y apreciar la música con más profundidad. Hay que dejar a un lado las palabras “me gusta” o “no me gusta”, se debe buscar nuevos horizontes para poder tener una mente abierta y estar dispuesto al cambio. De igual manera afirma Yacine Belahcene en una entrevista, dice «No me gusta cerrarme, no tengo fronteras y no tengo un estilo concreto. Para mí la música, en general, tiene que tener alma y tiene que llegar al público.»[3]


[1] Gerhard Steingress, «La hibridación transcultural como clave de la formación del Nuevo Flamenco (aspectos históricos sociológicos, analíticos y comparativos)», Trans. Revista Transcultural de Música, n° 8 (2004): 8.

[2] Eva García, «Cuatro maneras de entender la fusión musical capaces de erizarnos la piel», (sep. 2018), https://www.cervezasalhambra.es/momentos-alhambra/musica/fusion-musical/.

[3] B.A.N., «Fusión musical, ENTREVISTA CON YACINE BELAHCENE», Afkar/ideas, n° 51(otoño, 2016).

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